EL ÁNIMO PRIISTA

Opinión / Opinión / Por: Martín Sifuentes

Publicado: 05 de febrero, 2018 | 8:50 AM

Nunca como en esta ocasión, el Partido Revolucionario Institucional en Tamaulipas, llega con total desconfianza a una cita electoral. Ni sus dirigentes, ni sus miembros, muchos menos sus candidatos, sienten hoy la seguridad del triunfo.

 Tan solo el hecho de no tener en su control y apoyo al gobierno estatal los llena de terror, pues están ante un escenario absolutamente desconocido para ellos.

 Aunado a ello, está una lista de candidatos al Senado y al Congreso que no dejó a las bases del todo satisfechas, pues la perciben débil y con ausencia de personajes de peso y jerarquía electoral.

 Falta calificar la otra lista, la de los aspirantes a las alcaldías, aunque se adelanta que tampoco habrá, ni grandes sorpresas, ni optimismo desbordado, sino más bien que continuará el nerviosismo y la falta de confianza.

 A todo lo anterior, habría que sumarle una desbandada de personajes que están abandonando al partido tricolor a lo largo y ancho de la entidad. En el norte gente como Ramon Garza Barrios y Ernesto Robinson, y en el sur Fernando Azcarraga y Rosa María Muela, son claros ejemplos de la crisis que se vive en un partido que tiene miedo aun antes de saltar a la cancha.

 El PRI tamaulipeco se presenta ante el electorado, después de la vapuleada que recibió en el 2016, y a consecuencia de la cual  hoy no tiene a un gobernador que les opere, los guíe y ejerza un liderazgo desde palacio de gobierno. Hoy, esa forma tramposa de hacer política la tiene el PAN en sus manos, y los priistas saben, porque conocen las reglas no escritas de una elección, que eso los pone en enorme desventaja. 

 Dos senadurias, 9 diputaciones federales y 43 alcaldías conforman el pastel electoral en Tamaulipas. La gran incógnita, es ver que podrá hacer el PRI en la entidad, jugando con factores nuevos y en su contra, como no ser gobierno, con candidatos en su mayoría débiles y viviendo una insólita desbandada de miembros importantes.

 Lo peor que pudiera pasar, aparte de una crisis interna que lo debilite aún más, sería caer a un tercer lugar en las preferencias electorales, ya que no hay que olvidar que independientemente de Acción Nacional, la participación de Morena seguramente será exitosa. 

 Dicho en otras palabras, hoy por primera vez en la historia, el otrora todo poderoso partido, está en grave riesgo, porque ni sus propios miembros muestran confianza, porque su imagen está deteriorada y porque la sociedad tamaulipeca ha evolucionado políticamente. 

 El ánimo priista tamaulipeco está decaído, sin duda.

 Y lo peor es que las cosas parecen estar igual a nivel nacional.

CEMAIN- JULIO

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